Se acabó el verano
Y aunque parezca mentira buenas noticias: Nou Mil-leni tiene serios problemas
Leído en El País
Las entidades financieras valencianas cierran todas las puertas a Llanera
La caída de ventas de segunda vivienda complica los problemas de liquidez de la empresa
MIGUEL OLIVARES – Valencia – 20/09/2007
“Llanera tiene todas las puertas cerradas”. El rotundo comentario de un miembro del consejo de una de las grandes cajas de ahorro ilustra el calibre de los problemas financieros que atraviesa la inmobiliaria Llanera. Llanera asumía a finales de 2006 una deuda de 300 millones de euros y cifraba su cartera de suelo en seis millones de metros cuadrados, dos de ellos urbanizables. Los problemas para desarrollar los cuatro millones de suelo no urbanizable son los que han atenazado la liquidez de Llanera, cuya única tabla de salvación sería un gran socio financiero.
Bancaja, Banco de Valencia y, en menor medida, Caja Mediterráneo, han asumido el grueso de la financiación de las compras de suelo y promociones acometidas por Llanera. Interpeladas las tres entidades financieras sobre posibles provisiones de fondos para afrontar un eventual impago de parte de Llanera, un portavoz de Bancaja recurrió ayer a la socorrida fórmula “ni confirmo ni desmiento” para esquivar el asunto. Un portavoz del Banco de Valencia aseguró que la entidad siempre ayuda a los clientes que tienen problemas porque “si te va bien a ti, me va bien a mí”, pero añadió que otra cosa es que la misma situación se reproduzca cada seis meses. Un portavoz de Caja Mediterráneo, sin embargo, aseguró que Llanera “siempre ha cumplido” sus obligaciones.
La decisiva reunión que congregó esta mañana al comité ejecutivo de Llanera apenas acordó “una reorganización interna”, en palabras de un portavoz, a la espera de que los propietarios de la empresa, la familia Gallego, puedan resolver algunos asuntos que trascienden al equipo gestor.
Unos asuntos que se resumen en uno, la falta de liquidez. Un problema cuya raíz es la falta de desarrollo de grandes bolsas de suelo que ha acumulado Llanera. El caso más flagrante es el proyecto para urbanizar El Brosquil, en la ribera sur de la desembocadura del Xúquer, en Cullera.
Francisco Roig vendió a Llanera los derechos de agente urbanizador y el suelo que controlaba en un proyecto que preveía la construcción de 4.000 viviendas en torno a un campo de golf en primera línea de playa.
Pero no es el único caso, una fuente oficial de la Generalitat confirma que el proyecto de urbanización Nou Mil.leni, en Catarroja, una iniciativa que impulsaban Llanera y el Instituto Valenciano de Vivienda SA para construir 12.000 viviendas, la mitad de ellas de protección oficial, fue aprobado por el Consell un mes antes de las últimas elecciones municipales y autonómicas “para evitar la quiebra” de la inmobiliaria.
Pero una fuente vinculada al sector inmobiliario recuerda cómo es el actual entorno: “El problema es que el aterrizaje suave que todos preveíamos ha sido un auténtico batacazo y cuando no se vende ni una vivienda, ¿quién va a financiar la construcción de 12.000?”.
La empresa que fundó Fernando Gallego en Xàtiva y que ahora controlan sus hijos Fernando Vicente y José Ramón también se hizo con una atractiva bolsa de suelo en Riba-roja, los terrenos sobre los que se levantaba la empresa Reva (Regadíos y Energía de Valencia). Cuando Llanera acudió a Bancaja a pedir dinero para comprar el suelo la entidad financiera introdujo un cambio en su estrategia. “En lugar de financiar, tomamos una participación”, explicó en su día José Luis Olivas, presidente de Bancaja y considerado durante mucho tiempo un valedor de la familia Gallego. Pero los números sobre la mesa han pesado más que el prestigio de la marca, otra característica decisiva de Llanera. La compra del resto del suelo la habría financiado el banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers.
Fernando Gallego impulsó desde 1998 una radical transformación de la pequeña constructora familiar que asentó su crecimiento inicial sobre la construcción de naves industriales y alguna pequeña promoción de primera vivienda. La construcción de viviendas turísticas concentró todos los esfuerzos de la empresa. Llanera acumuló suelo a lo largo de toda la costa del Mediterráneo, desde Castellón hasta Huelva pero en su inmensa mayoría rústico.
La empresa amplió su plantilla desde 50 empleados en 1999 hasta cerca de 800 hace unos meses. Se definió un producto destinado a satisfacer las demandas de sol de la clase media británica. Grandes complejos residenciales en torno a distintos argumentos como el golf, el agua o la naturaleza, y dotados de toda clase de servicios, cuyas viviendas se venderían a un precio nunca superior a los 120.000 euros.
Pero Llanera ha tropezado con el final del ciclo de crecimiento del sector de la promoción inmobiliaria antes de culminar su propio proyecto.
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